La primera en la frente y donde nunca debe producirse. Que chasco y que decepción. Después de hacer un partido bueno, muy bueno contra la Ponferradina, volvemos a la rutina de la tercera y la cagamos…, somos el Oviedo…
Esto se está haciendo muy cuesta arriba. Quien podría pensar hace 5 años que hoy estaríamos en el mismo lugar que entonces. Sólo nos queda agarrarnos a aquello de que el que resiste gana y a ver donde estamos dentro de otros cinco años.
Por cierto, el tiempo pasa volando. Hace 20 años mi padre me regaló mi primer abono del Real Oviedo, temporada 1988/1989, la de la vuelta a primera tras trece años en segunda división (incluida una temporada en 2ªB). La temporada anterior había sido mi estreno futbolero y aunque al principio parecía que no me atraía tanto (para disgusto del cabeza de familia, al que amargaba hasta que terminaba el partido) poco a poco fui tomándole gusto al asunto para terminar siendo un enfermo de oviedismo. El climax llegó en aquella promoción contra el Mallorca, nunca había visto un ambiente como aquel. Buenavista a reventar y dispuesto a dar el do de pecho para volver a ver al club de Asturias reverdecer viejos laureles. Y allí en medio estaba yo, detrás de la porteria, en la grada Este, casi sin poder ver nada (excepto piernas) hasta que logramos hacernos un hueco al lado de una de aquellas barandillas que poblaban la gradas del viejo Tartiere. Victoria por dos a uno, ¡¡qué cabezazo de Carlos!! Y a sufrir a Palma. La vuelta la vimos por la tele, narración de Matias Prats y Alfonso Azuara a pie de campo. Empate a cero goles, volvíamos a Primera División.