Cuándo un día comes langosta y al día siguiente no tienes ni para langostinos

Septiembre 30, 2008

Esa es la sensación que tenemos los que empezamos a cogerle gusto al fútbol y al Real Oviedo a mediados de los 80 y que subimos al cielo con el ascenso a primera. Ya no hablo de la generación anterior que disfruto de Marianín, Galán, Uría, Iriarte, Tensi, Lombardia, Vicente; ni de la anterior que vio en Buenavista a Iguarán, Paquito, Sánchez Lage; por no citar a los pocos que quedan vivos y que han visto a la delantera eléctrica y  todo lo que vino después. Núnca ningún oviedista se ha visto en una situación como la que llevamos sufriendo durante los últimos 5 años.

Estamos en tercera. El escenario al que acudimos cada 15 días es de primera, la mentalidad, la exigencia del aficionado es de primera; sin embargo, la competición y los protagonistas son de tercera. Grandísimo problema para el entrenador de turno: donde antes estaba Jokanovic ahora está Mario Prieto; el 10 ya no es Carlos sino Diego Cervero, las faltas no las saca Prosinecky, lo hace Curro. Debajo de los palos no está Viti, sino Aulestia; el lateral derecho no lo cubre Cristobal, es Jose Luís, ese central espigado y duro no es Gorriarán, se llama Gonzálo; Lacatus ya no revoluciona el partido, lo tiene que hacer Jorge Rodriguez; ese trotón, que corre como un pollo sin cabeza y que pierde tantos balones como roba se llama Álex, antes teniamos uno que robaba, levantaba la cabeza y la pasaba bien, era Paulo Bento; la zurda de oro era Dubovsky o el Tito Pompei, ahora tenemos una zurda y no de oro precisamente y se llama Invernón. La experiencia era cosa del “rusu” Onopko, ahora viene de la mano de Sergio Villanueva.

Este es el tipo de cosas al que nos estamos teniendo que enfrentar los oviedistas durante estos larguísimos 5 años. Entramos al Tartiere recitando de memoria aquella alineación que tantas alegrías nos dió: Viti, Zúñiga-Sañudo-LuisManuel-Gorriarán-Rivas, Berto-Gracan-Bango, Carlos-Lacatus y exigimos como tal, cuando lo que tenemos es lo que hay y enfrente está el Ribadesella. ¡¡Qué hacemos!!!. ¿Silbar?, jamás. ¿Conformarse?, no, núnca. Adaptarse a las circunstancias. Llegarán tiempos mejores, seguro.


Una jornada menos…

Septiembre 22, 2008

Una jornada menos para terminar la liga regular, se acaba septiembre, por tanto, un mes menos para que llegue Junio. Que duro es ser del Real Oviedo y que encima te guste el fútbol; 38 infumables jornadas, sufrir 90 anodinos minutos 38 veces, ¡¡¡qué esto se acabe pronto!!!. El sábado, por lo menos, se cumplió.

 

Esta temporada nos dejará en la memoria el chiringuito de la APARO durante las fiestas de San Mateo. Emplazamiento inmejorable, lástima algún pequeño error en la decoración del local y algún olvido lamentable que esperemos sean subsanados en próximas ediciones. No está mal compartir unas cañas con los amigos rodeado de Lángara, Herrerita, Galán, Rivas, Carlos y demás.

 

 

 


Después del palo del domingo un poco de nostalgia.

Septiembre 10, 2008

La primera en la frente y donde nunca debe producirse. Que chasco y que decepción. Después de hacer un partido bueno, muy bueno contra la Ponferradina, volvemos a la rutina de la tercera y la cagamos…, somos el Oviedo…

 

Esto se está haciendo muy cuesta arriba. Quien podría pensar hace 5 años que hoy estaríamos en el mismo lugar que entonces. Sólo nos queda agarrarnos a aquello de que el que resiste gana y a ver donde estamos dentro de otros cinco años.

 

Por cierto, el tiempo pasa volando. Hace 20 años mi padre me regaló mi primer abono del Real Oviedo, temporada 1988/1989, la de la vuelta a primera tras trece años en segunda división (incluida una temporada en 2ªB). La temporada anterior había sido mi estreno futbolero y aunque al principio parecía que no me atraía tanto (para disgusto del cabeza de familia, al que amargaba hasta que terminaba el partido) poco a poco fui tomándole gusto al asunto para terminar siendo un enfermo de oviedismo. El climax llegó en aquella promoción contra el Mallorca, nunca había visto un ambiente como aquel. Buenavista a reventar y dispuesto a dar el do de pecho para volver a ver al club de Asturias reverdecer viejos laureles. Y allí en medio estaba yo, detrás de la porteria, en la grada Este,  casi sin poder ver nada (excepto piernas) hasta que logramos hacernos un hueco al lado de una de aquellas barandillas que poblaban la gradas del viejo Tartiere. Victoria por dos a uno, ¡¡qué cabezazo de Carlos!! Y a sufrir a Palma. La vuelta la vimos por la tele, narración de Matias Prats y Alfonso Azuara a pie de campo. Empate a cero goles, volvíamos a Primera División.