“No permitiré injusticias ni juego sucio, pero, si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!”
(Groucho Marx en Sopa de Ganso)
Hoy se ha conocido la posible venta de la marca Real Oviedo al Ayuntamiento de Oviedo. En primer lugar hay que decir que no me parecen procedentes la formas. Una negociación seria, entre dos instituciones como el Ayuntamiento de Oviedo y el Real Oviedo deben llevarse a cabo bien en dependencias municipales, bien en las oficinas del club; pero jamás pueden hacerse de tapadillo y en la finca del alcalde de Oviedo. Sólo este hecho serviría para descalificar la negociación. Por otro lado, el Ayuntamiento no es el indeseable personaje que lo presiden, ni siquiera su partido político, sino también forman parte de él el resto de grupos municipales y una negociación de este calado debería ser consensuada por todos, principalmente por respeto a todos los ciudadanos de Oviedo que al fin de al cabo serán los que van a pagar esas marcas.
Por otro lado, en esta hipotéticamente veo un problema importantes y es que pasarían a manos de una institución gobernada por mayoría absoluta por una serie de personajes que en su día tejieron una oscura trama para acabar con la principal institución deportiva de la entidad, copiando y ultrajando una historia, símbolos y marcas al más puro estilo top manta. ¿Podemos permitirnos dejar el uso de la marca Real Oviedo al capricho del dictadorzuelo De Lorenzo que hoy ayer era del EngendroAstur, mañana del Madrid y pasado del Colloto?.
¿Puede un consejo vender la marca Real Oviedo por el artículo 33?, ¿no sería más conveniente exponer a la junta de accionistas los términos de esa venta y someterla a votación?, qué fuera el propio Ayuntamiento como uno de los principales accionistas del club quien justificara su compra, porqué, cómo, para qué…Ya está bien de tratar al club como el cortijo particular del accinista mayoritario de turno.
