Herrerita

Julio 26, 2008

“Este para ti y para el moro muza”, Herrerita dirigiéndose a Ricardo Vázquez Prada tras marcar un gol al Barcelona que da la victoria al Real Oviedo, después de que el periodista pusiese en duda su participación en aquel partido.

El ascenso del Real Oviedo a primera y la prematura retirada de Galé para proseguir sus estudios, hizo que el club se pusiese manos a la obra en la búsqueda de un interior izquierdo de garantías y el ojeador no pudo hacerlo mejor. Fichado con 18 años del Gijón y por 30.000 pesetas, siendo el fichaje más caro de la época después del de Ricardo Zamora por el Real Madrid, el Real Oviedo se aseguró un jugador para la posteridad.

 

Sin duda, el número 1 de la historia del Real Oviedo. Carácter ganador, fuerza e inteligencia sobre el campo, todo ello junto a una extraordinaria calidad humana que le atribuyen quienes le conocieron.

En el fútbol actual Herrerita sería un 10, un pasador y ¡qué pasador!  Con él Lángara 3 veces máximo goleador de primera, Esteban Echevarría segundo máximo goleador en la 43/44 y Cabido, que venía de fracasar en el Deportivo, 20 goles en la 45/46, 4. Jugaba y hacía jugar.

El 5 de Noviembre de 1933 Buenavista se pone el traje de primera división para ver a la “segunda delantera eléctrica” (Casuco, Gallart, Lángara, Herrerita, Emilín). Contra el Barcelona y victoria por 7-3, con dos goles de Herrerita. Cuenta Ricardo Vázquez Prada: “la delantera del Real Oviedo  era verdaderamente asombrosa. Los porteros, al cuarto de hora de actuar en Buenavista, se volvían locos ya que de los 5 delanteros cuatro disparaban con una potencia y una facilidad increíbles”.

En la temporada 1939/40, no hubo futbol en Oviedo debido al estado en que se encontraba Buenavista tras la contienda civil y esa temporada, Herrerita y Emilin juegan cedidos en el Barcelona para retornar a casa un año después. En el Barcelona juega 17 partidos y marca 8 goles.

Una vez que regresa la normalidad futbolística a Oviedo, el equipo se rehace en torno a Herrerita que comienza a labrarse su imagen como símbolo del club ya que dada la precariedad en la que se movía el club tras la guerra civil era Herrerita quien en algún partido fuera de casa ejercía de capitán, entrenador y delegado.

Como muestra de su fuerte personalidad esta anécdota con el célebre Ricardo Vázquez Prada:

“Herrerita era noticia constante en prensa y radio. Me encaminaba yo a la redacción del periódico, serían las 12 aproximadamente y casi enfrente del portón de “Región” me encontré a Herrerita en el suelo con la pierna escayolada, mientras nuestro común amigo Pirandelito hacía esfuerzos ímprobos para ponerle en pie. Yo entré en el periódico, me puse a la máquina y escribí un suelto que decía: “La gente está preocupada sobre si Herrerita puedo puede jugar o no  el domingo frente al Barcelona. Tal como yo he visto a Herrerita, lo mismo da que juegue Herrerita que el moro Muza”. Aquel suelto produjo algunas bajas de suscripciones de “Región” porque Herrerita era un auténtico ídolo de la afición. Como es natural, Herrerita fue el primero que leyó el mencionado escrito. Inmediatamente fue al médico  y pidió que le retirarán la escayola, marchó al campo de Buenavista y entrenó a fondo. El tenía sus métodos de recuperación. Lo cierto es que pidió ser alineado frente al Barcelona. El partido resultó ser completísimo. Marcaba un gol el Oviedo y hacía otro el Barcelona. Se llegó a los últimos minutos con empate a uno. Vi un momento como Herrerita se escupía en sus propias manos y luego se las frotaba contra el pantalón. Era un gesto característico. La tormenta estaba a punto de desencadenarse.

Efectivamente, Herrerita arrancaba desde su propio campo, se llevó a medio Barcelona tras de sí, se apoyó en un compañero en los últimos metros y consiguió el gol de la victoria. La apoteosis. Yo presenciaba los partidos detrás de la puerta del equipo adversario porque a mí me gustaban sólo los goles que marcaba el equipo azul. Herrerita me buscó entre el público y me dijo: “este gol para ti y para el moro Muza”. A mí me encantó esta salida de Herrerita porque era como consecuencia de que yo le había espoleado desde el periódico. A fin de cuentas era lo importante: la victoria del Oviedo y el triunfo personal de Herrerita”.

También era el jefe del vestuario y mandaba. En 1945, partido en San Mamés. Meana que es el mister plantea un partido ultradefensivo, a pesar de ello el Athletic consigue una ventaja de dos goles, Herrerita decide tomar el mando y se dirige al entrenador “o atacamos o me voy a la caseta”. Meana responde “hacer lo que os parezca”, el equipo se lanza al ataque y Cabido marca 4 goles que dan la victoria al Real Oviedo. Así lo contaba el propio protagonista:

“Le dije a Jugo que no dejase moverse a Gainza, que no jugando Gainza, Zarra tampoco juega; los demás todos adelante, a Zarra dejármelo a mí. Donde estaba Zarra estaba yo, no dejándole tocar la pelota, corrí todo el campo de arriba abajo, metiéndole infinidad de balones a Cabido que debutaba aquella tarde con nosotros. Al final ganamos 4 a 2, obra los cuatro tantos de Cabido, desde aquel día se quedó con el sobrenombre de la Bomba Atómica”.

Fue internacional en 6 ocasiones (2 goles), en una de ellas ejerció la capitanía pero se perdió la participación en el mundial de 1934, dicen que por un enfrentamiento con el madridista Regueiro.

En la temporada 1948/49 sufre una un fuerte golpe que le produce una hernia lo que le mantiene alejado del fútbol durante casi una temporada. La temporada siguiente es la última de Herrerita como jugador azul.

El gran capitán de la historia oviedista, 13 temporadas, 213 partidos y 117 goles